viernes, 31 de octubre de 2014

Expulsiones Sumarias en Melilla: Inhumano e Ilegal


Publicado en Vida Nueva, el 24.10.2014
José Luis Segovia describe su experiencia en la frontera con Marruecos y denuncia el trato que reciben los inmigrantes

JOSÉ LUIS SEGOVIA BERNABÉ (UNIVERSIDAD PONTIFICIA DE SALAMANCA-ISP) | Escribo recién llegado de Melilla y Nador. Un grupo de profesores de varias universidades españolas desarrollamos un proyecto sobre inmigración y derechos humanos. Hemos estado en los dos lados: España y Marruecos. Hemos hablado con todos: inmigrantes sin papeles y con papeles, ONG, guardias civiles, religiosas, policías nacionales, asociaciones marroquíes, jueces, abogados, entidades internacionales…
Nunca he experimentado la presencia simultánea del bien y del mal en estado puro de manera tan intensa como en estos cuatro días de ritmo y emociones desbordantes.
Unos pocos cristianos, musulmanes y algún agnóstico, a uno y otro lado de la triple valla, se afanan en auxiliar a los subsaharianos apaleados por la vida y por los cuerpos de seguridad de ambos países. Hay muertos, tetrapléjicos y heridos de consideración. Es el coste de recorrer durante años miles de kilómetros, esperar por meses en los montes fronterizos el momento de adentrarse en el paraíso… y encontrar con que para España (Europa) no son personas, ni siquiera un número. Todo lo más, un fardo a devolver que ni lleva la etiqueta de “frágil”.
Si lo más insufrible está del lado del norte (por lo que tiene de fácilmente evitable), lo más duro está al otro lado. Viven en campamentos improvisados, tapados con plásticos para protegerse del relente, y se buscan la vida en las ciudades y pueblos de la zona (bastante más acogedores que nosotros, incluida la asistencia sanitaria que aquí negamos a las personas sin papeles). Algunos están heridos, con múltiples fracturas después de varios intentos de salto. Sorprende ver que no son tantos. Las penurias de un itinerario de miles de kilómetros con futuro incierto funcionan como filtro cruel. ¡No existe la tal avalancha de miles y miles! Hay niños. Eso lo hace más horrible. No pude hacer ni una sola foto de todo el dolor contemplado. Me daba vergüenza.
A este lado, se tortura a los agentes de la Guardia Civil con órdenes contrarias, en muchos casos, a su conciencia. Se sienten maltratados por una política migratoria que descarga sobre ellos todo el peso. Y no el de la ley, pues son obligados a violarla. “No se aceptan preguntas”, decía un mando a los agentes, mientras les daba órdenes (verbalmente, no por escrito) de qué hacer o no en determinados casos. La amenaza por desobediencia supone un destino en la península (muchos son melillenses de origen y tienen allí a toda su familia). Aplican protocolos que “crean” la ficción de que los emigrantes no están en España, aunque las tres vallas se encuentren en territorio español o intervengan fuerzas españolas. La consigna es: no existen. No se puede hablar con ellos, y menos escucharlos. No se les concede ni el derecho a la palabra. Ya ni el ministro del Interior lo niega: las personas que entran en territorio nacional por puestos fronterizos no habilitados se tienen por no existentes. No están en España, aunque estén… en la Plaza de España melillense. Son invisibles.
Por ello, se les expulsa saltándose todas las normas nacionales e internacionales. Se les puede golpear y devolver como si fueran mercancías. Al otro lado de la valla son sistemáticamente apaleados por la fuerzas marroquíes. Una religiosa refería cómo han dejado tetrapléjico a algún desgraciado que se ha caído de la valla por desobedecer la orden de moverse, ¡con las piernas rotas por la caída!
Desde hace diez años, cuando empezaron las primeras denuncias, se incumple la ley. Merced al impulso de abogadas de ONG, se ha conseguido que prosperen dos denuncias: una en Melilla y otra en Ceuta. La Fiscalía mira hacia otro lado. Melilla, plaza militar y frontera sur de Europa, tiene algo de asfixiante. Dudo que se atrevan a llegar hasta el final: todos se conocen, se protegen y se condecoran recíprocamente. Los miembros de la Audiencia Provincial de Apelación residen en la misma ciudad (en Ceuta, la sede está en Algeciras; la distancia ayuda a la imparcialidad formal y material).

La inmigración ilegal no entra en España en pateras ni saltando las vallas, sino por el madrileño aeropuerto de Barajas. Ahora que se ha visibilizado el conflicto, esperemos que acaben estas expulsiones sumarias. No se pide tanto. Tan solo que se cumpla la ley en los procedimientos de expulsión y que no se devuelva a nadie sin escucharlo, sin escribir su nombre en algún papel, sin verificar que no es acreedor de asilo o víctima de trata, sin comprobar que no precisa asistencia sanitaria urgente. No pedimos la luna, ni abrir las fronteras, solo que no se abra una falla aún más insalvable entre lo que hace el Ministerio del Interior y la ética más elemental. En fin, que son algo más que nuestras mascotas.

miércoles, 15 de octubre de 2014

DENUNCIAMOS LA OPERACIÓN "MOS MAIORUM"


Una  traducción  literal  de  la  expresión  latina  Mos  Maiorum  podría  ser  “las  costumbres  de  nuestros  mayores”.  Si  nos  detenemos  a  pensar  cuáles  son  esas  “costumbres”  que  “nuestros  mayores”  nos  dejaron,  en  este  país  que  ha  vivido  históricamente  tanto  la  realidad  de  los  que  llegaron  a  nuestra  tierra  como  la  de  los  que  se  tuvieron  que  ir,  nos  vienen  a  la  mente  valores  como  acogida,  hospitalidad,  actitud  de  servicio  y  disponibilidad  para  el  que  llegaba  hasta  la  puerta  de  nuestra  casa  con  una  necesidad.
Mos   Maiorum,   irónicamente,   es   también   el   nombre   que   el   Consejo  Europeo  ha  decidido  darle  a  su  nuevo  operativo  continental  de  captura  de  personas   migrantes.   El   supuesto   objetivo,   expresado   en   el   documento  oficial  compartido  por  los  medios,  es  “recopilar  información  relevante  con  el  fin  de  investigar  y  desarticular  grupos  de  crimen  organizado”.  A  lo  largo  de  la  semana,  España  ha  confirmado  su  participación  en  el  operativo  sin  dar   más   información   ni   señalar   los   procedimientos   que   seguirá   este  operativo  policial  en  nuestro  país.
Si quieres leer el comunicado completo pincha aquí

domingo, 12 de octubre de 2014

RESCATAR PERSONAS

Elín Ceuta, una casa abierta donde nadie desentona
Rosa Moro
Miércoles 1de octubre de 2014
Publicado en alandar nº311

En febrero de 2014, 15 jóvenes subsaharianos murieron en la playa de Tarajal, al intentar entrar en Ceuta por el mar, debido a los disparos de pelotas de goma y gas de guardias civiles españoles y la falta de auxilio cuando ya no podían seguir nadando. Pudimos conocer esta noticia gracias al activismo y la denuncia de asociaciones comprometidas con los derechos humanos que se encuentran al pie del cañón, en la frontera sur de Europa, como Elín.
La Asociación Elín trabaja en Ceuta desde 1999, aunque no aparece en la guía oficial de recursos de la ciudad. Paula Domingo está allí desde hace 15 años y su compañera, Cande Gutiérrez, desde hace nueve. No hay inmigrante en el CETI y fuera de él que no conozca Chez Paula, “Casa Paula”, que no es sino una humilde casa en la que viven estas dos mujeres de la congregación de las vedrunas, a cuyo alrededor gira una verdadera explosión de vida, energía positiva y de humanidad.

Son miles los jóvenes que mueren cada año ante la mirada impávida de las fuerzas de seguridad de los países del sur europeo y de los del norte de África, a los que se ha encomendado hacer el trabajo sucio de reprimir a cualquier precio la migración. Europa ha “externalizado” sus fronteras y, para ello, destina enormes cantidades de dinero, crueldad y mentiras, que, gracias a la manipulación, pasan desapercibidas para la mayoría.

La ciudad autónoma de Ceuta está situada en el norte del continente africano, a tan solo 23 kilómetros de la Península Ibérica. Sus 18’5 kilómetros cuadrados están rodeados por 8’2 kilómetros de valla que marca la frontera con Marruecos, dos metros de altura por el lado marroquí y seis metros de altura por el lado español. Esta alambrada, a la que se añadieron cuchillas en 2005, divide una misma población: por el lado marroquí es el pueblo de Bellones y por el lado español es el barrio ceutí de Benzú.
Tanto Ceuta como Melilla, la otra ciudad autónoma española en el continente africano, están regidas por unas normas de excepción en cuanto al espacio Schengen europeo. El espacio Schengen permite circular libremente desde 1995 a toda persona que haya entrado regularmente por una frontera exterior o resida en uno de los 26 países europeos que lo integran, pero hay excepciones. A la vez que España ratificó su entrada en el espacio Schengen, regló normas especiales que establecen que controlará la entrada desde estas dos ciudades hacia la península, exigiendo visado para los ciudadanos y ciudadanas que no sean de España. Con ello, retiene en Ceuta, en España pero no “en Europa”, a miles de migrantes que lo único que pretenden es continuar su viaje hacia la gran, rica y vieja Europa. El destino final de la mayoría no es España; sin embargo, se ven varados aquí irónicamente por la “lucha contra ellos”, la inmigración. Muchos migrantes creen que la presión migratoria que sufre España es como una cadena hecha de humo, desaparecería si dejase que cada persona continuase en paz el viaje de su vida.
Tarajal es un paso fronterizo, no una aduana. Solo pueden pasar personas y carruajes, no mercancías. La principal consecuencia de esta decisión política en la práctica es el desarrollo del contrabando y actividades de tipo mafioso, malos compañeros de viaje para las personas migrantes y pobres en general.

En el año 2000 se abrió un Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes, CETI, con 512 plazas. En 2014 ha alcanzado su máxima ocupación llegando a albergar hasta a 700 personas, según el Gobierno Civil, aunque no es ahora la época en que más inmigración acoge. Antes de los acuerdos entre España y Marruecos de 2005, Marruecos no controlaba la entrada a España y el CETI siempre estaba desbordado, al margen de las presencia de cientos de migrantes en el resto de la ciudad. Antes de 2005 las personas migrantes pasaban en Ceuta un par de meses y seguía su camino. Desde que España llegó a acuerdos con Marruecos, su estancia en Ceuta se puede alargar hasta un año.
Elín es como ese oasis del capítulo 2 del Éxodo 15, donde se pueda llegar, coger fuerzas y descansar para continuar el viaje, un lugar de paso. Es una apuesta firme por ideales de convivencia y respeto a los derechos fundamentales de toda persona. Para Elín, lo más importante son los seres humanos, por encima del lugar de nacimiento, raza, sexo o religión. Por encima de cualquier calificativo de orden administrativo.
La casa en la que están Paula y Cande se la dejaron las adoratrices, que dan nombre a la calle. El techo se caía y estaba muy mal, pero poco a poco la arreglaron con los inmigrantes. “Después de 15 años esta casa no se ha caído porque tiene metida en sus paredes toda la energía positiva de toda la gente que ha pasado por aquí”, que han sido más de 12.000 inmigrantes y 600 personas voluntarias, “toda esa buena energía es la que le da la buena resonancia”, dice riendo Paula. Cada tarde, decenas de subsaharianos y algún marroquí y sirio, acuden a las cuatro para asistir a dos horas de clase de español que imparten ellas y Pili, Fernando e Irene, personas voluntarias. Los jóvenes suelen llegar una hora antes, porque con sus móviles o con el ordenador de la casa revisan sus mails y redes sociales. Muchos mantienen el contacto con su familia y amigos a través de Facebook.
Realmente, la casa es de todo el mundo. El año pasado pasaron por ella más de 500 personas y en lo que va de 2014 ya han pasado más de 400. Todos los materiales y todo lo que hay en la casa es reciclado, nada comprado. No es porque la congregación no quiera arreglar bien la casa, sino porque ellas nunca han querido. “Creemos que si queremos compartir la vida con los pobres no podemos tener una casa con comodidades. Esta casa está abierta siempre y nunca nos han robado”, presumen. Habla Paula: “Esta gente no echa de menos comodidad, ellos echan de menos cariño y eso es lo que intentamos ofrecer”. “Como la casa es así -señala a su alrededor- pues ellos no se sienten desentonados”, se ríe más y concluye, “aquí estamos todos al mismo tono”.
Ellas dos procuran reducir gastos en muchas cosas “innecesarias”, como los materiales de enseñanza, empleando todo lo que los colegios tiran y ya no utilizan. “Yo siempre digo que el que comparte tiene más”, explica Paula. ¡Vaya pensamiento más africano!

miércoles, 30 de julio de 2014

CASETA DE COMIDAS AFRO-BANGLAS

En la semana de Fiestas LAVAPIES DIVERSO la AAVV La Corrala nos ofreció una caseta para alguno de nuestros proyectos de emprendedores. Ha sido una experiencia maravillosa, trabajamos duro, fueron cuatro días intensos, pero el buen ambiente, la unión, el humor, la colaboración de muchos amigos y amigas han hecho posible este proyecto.
¡GRACIAS A QUE SOMOS UNA RED!

viernes, 18 de julio de 2014

LAVAPIES DIVERSO



Este jueves 17 de julio inauguramos la caseta "Comida Afro- Bangla"situada en Agustin Lara Hasta el domingo 20 de julio. 

Te esperamos, ven a probar los sabores del mundo.

domingo, 13 de julio de 2014

“TE DE LA AMISTAD”


"Te de la amistad"

Era el 19 de junio, hacia meses que acariciábamos la idea de vernos y poner cara a los compartimos luchas, esperanzas y fiestas en el barrio de Lavapiés entorno a Zurita, 5. Nos convocamos las personas que formamos la Red Interlavapiés.